“Vine aquí porque deseo ver a Cristo y amar más como Cristo. Lo que más me gustó es estar con los residentes, ya sea dándoles de comer, cantando con ellos o estando con ellos, o ayudando a las hermanas o limpiando, simplemente estando al servicio.”

Un corazón que ve.
La Fundación UNCOVE sostiene el Hogar Divina Providencia, el corazón de nuestra obra, una casa para más de 50 mujeres con discapacidad
— inspirados en los valores católicos del servicio desinteresado.
· Quiénes Somos
Una red solidaria que transforma vidas.
Trabajamos para disminuir y remediar las causas que originan la violencia familiar y el abandono, extendiendo nuestra mano a quienes se encuentran en estado de vulnerabilidad extrema.
Somos la Fundación UNCOVE “Un Corazón que ve”, una organización impulsada por valores católicos y el servicio desinteresado. Nuestra misión es asistir a toda persona necesitada — de forma permanente o temporaria — promoviendo su educación y desarrollo integral.
- Ancianos y personas con discapacidad
- Niños y jóvenes con problemas familiares
- Mujeres en situación de violencia o desamparo
“Aspiramos a fortalecer los vínculos comunitarios y contribuir a una sociedad más justa, compasiva y comprometida con los más necesitados.”
· Nuestra casa principal
Hogar Divina Providencia
Desde 1991, el Hogar Divina Providencia es una casa de familia en Rama Caída, San Rafael, para más de 50 chicas y abuelas con discapacidad.
Las acompaña una comunidad de religiosas del Instituto “Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará”, con atención, cuidado y una vida compartida.
· El mismo proyecto
También acompañamos otras casas.
El Hogar es el corazón de nuestra obra. En el mismo proyecto, la Fundación acompaña también al Albergue juvenil Rosa Giovanetti y a la Casa Karol y Emilia Wojtyla.






· Ser Voluntario
Alegría en el dar.
Nuestras casas son espacios de acogida abiertos a toda persona que desee realizar un voluntariado social. Durante todo el año colaboran con la Fundación voluntarios de distintas edades y procedencias — personas individuales y grupos organizados (escuelas, parroquias, estudiantes de salud).
Si sentís el llamado a poner tu corazón en acción, sumate a nuestro equipo.
Asistencia directa
Acompañar y brindar apoyo a ancianos, personas con discapacidad, niños, jóvenes y enfermos.
Educación y formación
Colaborar en talleres, clases de apoyo escolar o capacitaciones para la promoción integral.
Logística y gestión
Organización de campañas, mantenimiento de instalaciones o tareas administrativas.
· Tu vocación encuentra propósito
¿Te interesa ser voluntario?
· Cómo Ayudar
Cinco maneras de sumar tu corazón.
Estés cerca de San Rafael o lejos, podés acompañar nuestra misión. Cada gesto multiplica esperanza.
Voluntariado
El pilar de la Fundación. Si sentís el llamado a poner tu corazón en acción, ofrecé tu tiempo y talentos.
Proyectos concretos
Estacionamiento, detección de incendios, depósito y secadora en el Hogar Divina Providencia. Elegí una obra y doná para que se pueda hacer.
Ver proyectosDonaciones económicas
Con tarjeta, por única vez o todos los meses. Cubren el mantenimiento diario de los hogares: servicios, salarios de profesionales y necesidades médicas.
Donaciones en especie
Alimentos, artículos de higiene personal, elementos de limpieza, medicamentos e insumos médicos (consultar previamente).
Difusión y redes
Si no podés donar tiempo o dinero, ayudar a difundir nuestra misión es de gran valor. Compartí nuestra obra.
· Testimonios
Voces que se quedaron en el corazón.
Voluntarios de distintos países cuentan lo que vivieron en nuestros hogares.
“Vine a una misa y al ver a las chicas rezando y pidiendo por todos me movió el corazón y me quise quedar unos días. Me gustó mucho las tardes que tienen libre y que nos cuentan sus historias, por quién rezan, lo bien que se sienten acá y lo cómodas… compartir un rato con ellas y saber sobre ellas también.”
¿Qué le dirías a alguien que está pensando en hacer un voluntariado?:
“Que está muy bueno, que no se va a arrepentir.”
“Quería dar el regalo del tiempo que tengo en el verano, y compartirlo con alguien que lo necesita. Lo que me llamó más la atención es cómo todas las que viven acá, incluyendo las hermanas, ayudan y aman a las otras más que a sí mismas… y en cualquier cosa, sea simple o difícil, hay amor y generosidad.”
¿Qué le dirías a alguien que está pensando en hacer un voluntariado?:
“Dejar cualquier cosa, si tienes miedo, porque si Dios te da una inspiración de hacer algo así debes hacerlo: vas a recibir más de lo que vas a dar, y va a ser algo muy lindo.”
“Lo que más me gustó fue estar mucho con las chicas porque te enseñan un montón y te transmiten mucha alegría.”
¿Qué le dirías a alguien que está pensando en hacer un voluntariado?:
“Que no les dé miedo venir, y que vengan porque acá las chicas siempre están contentas y te enseñan mucho a amar. Te enseñan a agradecer y a valorar lo que tienes.”
“Me ha chocado, y sorprendido, que no solo cuidan mucho a las chicas sino también a las voluntarias, tanto las hermanas como las propias chicas. Si alguien está dudando de venir, yo le recomiendo que vengan porque además le van a ayudar a estar bien las semanas aquí. Saben acoger a cada una de manera individual.”
“Fuimos invitados a hacer voluntariado en el hogar que tienen en Palestina y allá se transformó nuestra vida. Vinimos a San Rafael con mi esposa y mi hija de 5 años. Me preguntaron con qué podría ayudar y como soy médico entonces ayudé con algo de la salud y también a limpiar, cocinar, jugar un montón y vivir con las chicas: es lo más importante, transmitir amor. Les tomé muchísimo cariño. Después de una semana se empieza a vivir como parte de una familia, porque esta es una gran familia y esto es lo más increíble que no se encuentra en otro lugar del mundo. Esto es lo que nos encanta.”
“Vine aquí a hacer este voluntariado primeramente para dar de mi tiempo y para poder crecer, aprender a conocer nuevas personas y crecer en la práctica de la caridad cristiana. Creo que lo que más me gustó fue rezar el rosario con las abuelas porque es una oración que no solía hacer cada día y entonces me enseñó. Gracias a su piedad, me enseñó cómo María cuida de cada uno de nosotros.”
“Vine porque quería tomar esto como una oportunidad para prepararme para las experiencias que voy a afrontar como enfermera, ya que estoy estudiando enfermería en los Estados Unidos. Y también quería venir a un lugar donde los principios y enseñanzas católicas se mantengan presentes y se utilicen como base para cuidar a personas con discapacidades, ya sean físicas o mentales.”
“En las vacaciones de invierno hice mi primer voluntariado, pero al hogar ya iba hace 2 años (mi mamá es profesora de folklore ahí). En esos dos años yo no le prestaba mucha atención, y en ese voluntariado de vacaciones de invierno me ayudó a comprender que no solo es ir a dar de comer o ayudar a las hermanas, en realidad todo eso que yo hacía se lo estaba haciendo al mismo Jesús”

